Tomas trabaja en un café en Veldra. El primero del mes, sus bolsillos están llenos. El veinte, están vacíos. «¿Adónde va el dinero?», pregunta.
La señora Halden vende periódicos en el quiosco. Hace esto desde hace cuarenta años. Nunca parece preocupada. «Tengo una sola regla», dice.
Ella saca un frasco. «De cada diez monedas, una va al frasco. La primera moneda, no la última. Antes del alquiler, del pan y del café».
«¿Por qué la primera?», pregunta Tomas. «La última moneda nunca sobrevive al mes. La primera moneda está a salvo. Se va antes de que la gastes».
Tomas lo intenta. El primer mes es difícil. Un año después, el café cierra una semana. Tomas no se preocupa. Ha comprado una semana sin preocupaciones.